Emperor, todo tiene un inicio

#VozdelDihablo

A finales del año pasado, cuando aún los ‘metalheads’ mexicanos no tenían la certeza de cuál o cuáles grupos encabezarían la próxima edición del México Metal Fest, unos noruegos sorprendieron dándolo a conocer antes de lo planeado.

Emperor se anticipó en aquella ocasión y publicaron en redes sociales a Monterrey como la única parada de la banda durante 2019 en Latinoamérica. Aun así, los organizadores del festival guardaron cautela y esperaron sus tiempos. Prudencia, todo a su tiempo.

Para comienzos de este año, era oficial: Emperor, uno de los grupos ubicados dentro del conocido ‘Inner Circle’, había firmado fecha en nuestro país, una única y esperada fecha.

¿Por qué una banda de ‘black metal’ tendría que causar tanta expectación y, sobre todo, por qué tendría que ser cabeza de cartel de un evento tan importante? Y ya no hablo solo de México, sino de cualquier festival de relevancia en el mundo.

Emperor, como todo el movimiento que representa, ha tenido una historia de altibajos, polémica y con algunos problemas en el camino. Su historia se remonta a 1991. Ihsahn y Samoth fueron los integrantes constantes en sus primeros años. Tras varios cambios, llega Trym Torson (batería) que tuvieron una alineación estable por lo menos hasta 2001.

Mayhem, Burzum y Darkthrone fueron las tres agrupaciones que completaron el místico y oscuro cuadro de los noventa en Noruega, que llenaron de mitos su escena con la quema de iglesias incluida y una larga historia de truculentas historias. Emperor ha sobrevivido en el tiempo; su música los ha mantenido vivos, pese al proyecto en solitario de su ‘frontman’. Y es que, dentro de la discografía de todo el ‘black’ que se hizo en la Europa durante el siglo pasado, quizá posean la obra más laureada; Anthems to the Welkin at Dusk es un disco icónico e irrepetible.

Grabado entre octubre y diciembre de 1996, el álbum en cuestión contiene 8 temas en casi 44 minutos de duración. Finamente el 8 de julio de 1997, salió a la luz bajo el sello de Candlelight Records. Entre los créditos del segundo tema, Ye Entrancemperium, aparece el controversial Euronymous, de la banda Mayhem, asesinado tres años después.

Para Steve Huey de All Music (una base de datos musical en línea), el álbum es una “obra magníficamente concebida y ejecutada que cumple con todas las promesas y ambiciones de Emperor. La mayor diferencia de su predecesor es la producción más nítida y clara, que permite que surjan detalles en los arreglos”. Y añade: “Definitivamente se basa en las bases establecidas por los pioneros del metal extremo Celtic Frost y Bathory: el primero con su experimentalismo inquieto, y el segundo con su determinación de crear algo esencialmente escandinavo”. A Ihsahn lo sitúa como su “visionario musical más importante”. Mientras que para las revistas Metal Maniacs y Terrorizer, el disco fue votado como el número uno de ‘black metal’ del año.

En junio de 2016, Anthems to the Welkin at Dusk fue incluido en el Salón de la Fama de la revista Decibel, convirtiéndose en el segundo álbum de Emperor en llegar a estas instancias. Un año después, Rolling Stone puso al disco en el lugar 57 en su lista de Los 100 mejores álbumes de metal de todos los tiempos. Y Loudwire lo nombró el mejor álbum de ‘black metal’ de todos los tiempos en 2018.

Hoy, ha sido tal el impacto de la presencia de Emperor en México que se ha intentado empañar el histórico acontecimiento en distintas publicaciones a través de las redes. Pero es inútil. Los mexicanos y extranjeros presentes en la explanada del estadio de los Sultanes podrán presenciar algo único el 30 de noviembre, ¡y será para cerrar la noche!

En sus ‘setlists’ recientes, figuran seis cortes del tan laureado álbum, además de temas extraídos de In the Nightside Eclipse y IX Equilibrium.

Emperor no necesitó más que 4 largas duraciones para consolidarse como una de las bandas más influyentes en su oscura corriente musical; su legado es innegable y el llamado de las masas así lo confirma. ¿Queda algo por resolver ahora?

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