El juego no terminó

#VozdelDihablo

Los boletos vuelan. Poco a poco avanzan las etapas y la fecha está más cerca. Sí, el México Metal Fest IV ya casi se puede respirar.

Este año, podemos decir que la cuota de ‘thrash’ está completa. Ya hablamos de Dark Angel, ahora toca el turno de Nuclear Assault, una banda con un disco imprescindible en cualquiera buena colección de metal: Game Over.

Directos desde la cosmopolita ciudad de Nueva York, a mediados de los 80 surge una poderosa agrupación exponente del ruidoso subgénero. Para 1986, año clave en el ‘thrash’ (y ‘heavy’ music en general), John Connelly (voz y guitarra), Anthony Bramante (guitarra líder), Dan Lilker (bajo) y Glenn Evans (batería) lanzan su álbum debut, obra que quedó para la posteridad.

La portada habla por sí sola. Una explosión atómica nuclear al fondo y en primer plano, algunas personas corren aterrorizadas; el anuncio está de manifiesto. El primer tema, «Live, Suffer, Die», dura apenas un minuto, sirve como mera introducción a 35 minutos (más o menos) del irreverente estilo que roza el ‘speed’ y coquetea con el ‘hardcore punk’.

Guitarras veloces acompañadas de una atronadora batería. Letras de política y problemática social, reclamo. Lilker se une a la banda tras ser expulsado de Anthrax y aporta su colmillo en uno trabajo lanzado por Combat Records y que trece años después sería reeditado.

Las canciones cortas no permiten distracción alguna. El incesante galopeo de los tambores crece por momentos y pequeños cortes como «Hang the Pope» o «Mr. Softee Theme» le dan “aire” al disco; en este último tema se retoma el tono de “videojuego”, que le da título al trabajo completo.

«Nuclear War» es un tema a medio paso que hacia al final presenta afiladas guitarras y una batería que va preparando el terreno para un solo de cuerdas, aderezado por una especie de campanas apocalípticas. De nuevo aparece un tema corto, «My America», para finalizar con «Vengeance» (de regreso al rabioso punk) y «Brain Death», el tema más largo de todo el disco (rebasa los 7 minutos). Comienza con una melodía muy relajada, pero la guitarra va mutando después del minuto y medio para abrir paso a la veloz batería de Evans. La destrucción continúa, para finalmente arrasar todo en los últimos 60 segundos del disco y acabar abruptamente, en un solo golpe.

No era fácil trascender para un grupo como Nuclear Assault en la época que salieron al mercado. Alrededor de ellos, bandas como Metallica, Slayer, Megadeth, Kreator, Sepultura, Sodom, Destruction, Dark Angel y Exumer estrenaban Master of Puppets, Reign in Blood, Peace Sells… but Who’s Buying, Pleasure to Kill, Morbid Visions, Obsessed to Cruelty, Eternal Devastation, Darkness Descends y Possessed by Fire.

Flotsam and Jetsam, Tankard, Voivod y Metal Church también sacaron material ese año, mientras que Exodus tenía poco de editar su ópera prima, Bonded by Blood. ¡Imagínense la época! Ideal para andar en tenis, mezclilla rota, chaleco con parches, mata larga y actitud de ‘rockstar’.

Ese fue el ambiente idóneo para que una banda como Nuclear Assault triunfara y refrescara un poco la escena ‘thrashera’ de este lado del Atlántico.

El éxito siguió. Grabaron cuatro discos más de larga duración hasta 1993 y tres EP’s. Realizaron giras por Estados Unidos y Europa, llegaron ser cabezas de cartel, pero los problemas también se hicieron presentes. Dan Lilker abandonó al grupo para irse con Brutal Truth, luego vino una separación (1995). Diez años después, salió su sexto álbum de estudio, Third World Genocide, acompañado de una gira al lado de Sodom.

Nuclear Assault ha estado activo. Este año giró por Japón, algunas partes de Estados Unidos y también tuvo varias fechas en Brasil. En enero del año pasado se presentaron en el Saint Vitus Bar, de Brooklyn, donde tocaron casi la totalidad del Game Over. Y este año, finalmente, Nuclear Assault estará al alcance de los fans mexicanos, en la cuarta edición del México Metal Fest, el 30 de noviembre en la explanada del estadio de los Sultanes de Monterrey. ¿Te lo vas a perder?

El juego aún no ha terminado. Y si me dan 7 días más, seguimos platicando. See you!

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