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#VozdelDihablo

De los más sorpresivos anuncios para la edición que está por venir del México Metal Fest me parece que fue el de Dark Angel, un grupo que prácticamente estuvo desaparecido durante 20 años hasta hace unos 5, más o menos, y aunque la discografía de esta banda estadounidense se concentra entre 1983 y 1992 (demos y álbumes de larga duración) su presencia en el festival resulta todo un acontecimiento.

Dark Angel es una poderosa banda de ‘thrash metal’ californiana surgida a principios de los 80 y que tras algunos memorables discos, no sobrevivió a la nueva década, con todo lo que eso conlleva.

Su primer larga duración se editó en 1985 con el nombre de We Have Arrived, pero fue hasta un año después que lograron consolidarse con una gran pieza, su máxima obra, el famoso Darkness Descends, un poderoso disco de casi 35 minutos de duración, distribuidos en 7 temas, en los que los cinco músicos no se guardan nada.

Era el año en que Metallica lanzaba el Masters of Puppets, Megadeth peleaba de cerca con el Peace Sells… but Who’s Buying, Kreator a su vez editó Pleasure to Kill, Destruction presumía su Eternal Devastation, Sodom y el Obsessed by Cruelty, Flotsam And Jetsam – Doomsday for the Deceiver, pero sobre todos se erigía el que ha sido clasificado como el mejor álbum de ‘thrash’ de la historia: Reign in Blood,  cortesía de Slayer.

Y si algún disco podría pelearle el puesto, apenas estaba por llegar. Darkness Descends vio la luz el 17 de noviembre de ese año (una semana antes, debutaría Sepultura con Morbid Visions) y después de eso nada volvió a ser igual en este furioso subgénero del metal.

Fue por esos días que Dave Mustaine buscó en repetidas ocasiones al guitarrista Eric Meyer para invitarlo a que se uniera a Megadeth, pero este nunca aceptó la propuesta; prefirió buscar consolidarse con su banda.

El disco lo tiene todo… menos paz. Rabiosos y constantes ‘riffs’, batería atronadora, combinación alucinante de guitarras, bajo preciso, una portada impactante, letras fuertes y una voz endemoniada. La alineación del grupo para ese entonces era la siguiente: el genio Meyer en la guitarra, haciendo pareja con Jim Durkin. El incansable Gene Hoglan en la batería, Rob Yahn en el bajo y por último, Don Doty en la voz. Los tres primeros se mantienen y estarán presentes el próximo 30 de noviembre en Monterrey. Ron Rinehart entró al relevo al frente y Mike González se encarga ahora bajo. Y en verdad, durante los casi 35 minutos del disco, no hay ni un momento de descanso. Una joya.

Dark Angel completa sus álbumes de larga duración con el Leave Scars (1989) y Time Does Not Heal (1991), además de discos recopilatorios, en vivos y demás participaciones extras.

Para quienes aún no saben de qué estamos hablando, aún es tiempo de repasar el trabajo de estos angelinos, que desde su retorno no les ha hecho falta sacar nuevo material.

“La Maquinaria de Cafeína de Los Ángeles”, como se le conoció en aquella época al grupo, grabó bajo los importantes sellos discográficos Combat Records y Relativity Records. Hoy en día, en su regreso, Dark Angel enfrenta una realidad muy distinta a la que les tocó vivir cuando grababan sus discos; ahora les esperan los grandes escenarios de los distintos festivales a los que son invitados por el mundo.

Hogan lo llegó a decir en una entrevista, y es que no es lo mismo tocar en los 80 para 3 mil personas que ahora hacerlo ante miles y miles de ‘metalmaniacs’. Obviamente, durante su receso, los integrantes del grupo tuvieron que mantenerse en activo de alguna u otra forma. Ni qué decir del baterista; Hogan después de Dark Angel formó parte de otro gigante del ‘thrash’, Testament (a la fecha), pero además ha participado en bandas y proyectos como: Death, Strapping Young Lad, Old Man’s Child, Devin Townsend, Dethklok, Fear Factory, por mencionar algunos, con discos grabados o presentaciones en directo.

Y aunque en su reencuentro con Durkin no planeaban volver como Dark Angel, el destino es algo a lo que los mortales no pueden escapar.

Denme 7 días más y nos seguimos leyendo, see you!