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#VozdelDihablo

Lo que empezó como un “juego” o proyecto aparte, terminó como una realidad. Chris Barnes se despegó de Cannibal Corpse para crear un nuevo producto, Six Feet Under, que hoy (y desde hace años) camina solito.

Barnes no se equivocó al apostarlo todo por SFU. Doce discos después, de 1993 a la fecha, avalan la carrera sólida de una banda que nació para quedarse. Sus presentaciones son esperadas en los festivales más importantes del Globo, y es que el estilo de Barnes sobre el escenario es único; a estas alturas, es él y un grupo de músicos de gran calidad a su lado.

Justo el año que marcó el 20 aniversario de la banda fue cuando pude verlos por vez primera, ante una audiencia respetable en la Perla Tapatía. En esa ocasión, interpretaron 11 temas, entre ellos tres cortes del disco “Haunted”: Beneath a Black Sky, Human Target y Silent Violence. Además de un ‘cover’ de Cannibal Corpse, Hammer Smashed Face.

Porque hay que decir que el alabado ‘frontman’ de ‘6FU’ fue el principal creador de lo que quizá fue la mejor etapa de Cannibal, lo que incluye lo mejor de su discografía: Eaten Back to Life (1990), Butchered at Birth (1991), Tomb of the Mutilated (1992) y The Bleeding (1994). Las diferencias en formas de pensar y componer de cara a su siguiente disco, Vile, le dejó abierto el camino a Barnes para seguir por separado.

Ahora, imaginen ir a comer una torta ahogada, y ahogarla más en la garganta con un par de cervezas frías, para luego trepar de nuevo al auto y regresar al segundo día de festival en medio de ese calorcito sabroso de mayo; sobre el escenario: Six Feet Under y las rastas malditas del compositor, músico, productor y creador de tanto himno del ‘brutal death metal’.

Ese día fue un día raro. Llegamos apenas a la cita, por detrás del escenario principal, donde se presentarían los del vigésimo aniversario. Y estábamos ahí, ante un poderoso recital brindado para la enloquecida audiencia, viendo la mayor parte del tiempo el entarimado de perfil. Atrás quedaban los camerinos de otras bandas que habrían de presentarse más tarde. En una de esas, pasamos a una charla con Niclas Engelin, pero esa es otra historia.

El último disco de SFU es el Torment, de 2017, aunque en la gira por Europa de la primera mitad del año escasean los temas de esta material. En lo particular, me parece un trabajo bien hecho, redondo, que si bien no descubre ningún hilo negro, lo puedes poner en tu carro durante una noche de juerga y será el perfecto acompañante.

Dentro de esa basta discografía, hay una particularidad que ha distinguido a la banda y que incluso los ha hecho más fuertes: la inclusión de ‘covers’ o versiones propias de grandes clásicos del rock y el ‘heavy music’. Es normal estar escuchando la voz de Barnes con algo propio y de pronto pasar a temas como T.N.T., original de AC/DC; The Frayed Ends of Sanity, de Metallica o Sweet Leaf, de Black Sabbath.

Son ya cuatro compilaciones grabadas por 6FU que contienen exclusivamente canciones ajenas a su autoría, pero que al imprimirles su estilo también se apropian de ellas y hacen que se disfruten de una forma distinta. Sabrosona.

La última de ellas, Graveyard Classics IV: Number of the Priest, contiene temas de los dos grandes bastiones del ‘heavy metal’: Iron Maiden y Judas Priest. Pero en otros “tomos” se pueden encontrar canciones como At Dawn They Sleep, de Slayer, o Dangerous Meeting, de Mercyful Fate. También las hay de grupos como Savatage, Deep Purple, Accept, Venom, Exodus hasta Jimi Hendrix y Thin Lizzy. Obviamente, Cannibal Corpse resulta el grupo más “covereado” por su agrupación “hermana”.

Más que un tributo por parte de la banda californiana a los clásicos del rock, estos discos representan una aceptación de las influencias que han tenido en su camino a la “independencia musical”, una especie de regresión a la época en que, para comenzar, tuvieron que pasar por una inequívoca etapa de solo interpretar antes de crear. ¿Les pasa a todos, que no?

El juego aún no termina. Este 30 de noviembre, en la explanada del estadio de los Sultanes, Six Feet Under tiene una cita en Monterrey, donde se esperan a miles de ‘metalmaniacs’ de México y varias partes del mundo. ¡Ahí nos vemos!

Y si me dan siete días más, nos seguimos leyendo por aquí, See you!